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Carta dePárroco

Pascua 2021

"“Tiempo de renovar la vida”"

Al pensar mi reflexión Pascual, no puedo evitar recordar lo vivido en el 2020. Año de incertidumbre, año de desconcierto, año de aprendizaje, año donde salió lo mejor y lo peor del corazón de la humanidad.

Hemos visto que el Covid-19 afecta mucho a los mayores. Lo que fueron casos aislados, al comienzo se transformó en que todos vamos conociendo alguien que se enfermó, con mayor o menor crisis: familiares, vecinos, compañeros de trabajo…, de a poco cada vez nos afectaba de forma más cercana, se enfermaron, y muchos murieron. Pasamos de ver la enfermedad lejana, a convivir con el Covid-19, acostumbrándonos a vivir con el virus.

Todo dice que las vacunas nos proponen un nuevo horizonte. Escuché a un médico decir: “lo mejor que inventó la medicina son las vacunas.”

Pensamos que, en un tiempo no muy lejano, iremos encausando la vida, viviendo con cuidados, con medidas saludables y con vacunas.

Hasta aquí todo bien.

La pregunta que me hago es: “¿seremos mejores personas?”

 

Este es el tiempo

Venimos de un año, donde fueron pasando los días, las semanas, los meses, casi se nos fueron escapando. Mucha gente sintió que el Covid-19 les robaba años de vida, y es verdad. Hubo una parálisis, venimos de falta de encuentros, falta de abuelos con nietos, falta de amigos compartiendo la mesa, falta de abrazos y tiempos compartidos. Nos acostumbramos a colegios y trabajos por las redes.

Ahora, aquí, hoy, donde estamos, es tiempo de renovación.

Lo vivido, lo experimentado, nos lleva a decir: es ahora, es aquí, somos nosotros.

Amigos, vivimos este tiempo como posibilidad de Nuevo Tiempo, nueva vida. Renovemos la Vida. Es una oportunidad para la humanidad, es una oportunidad para cada uno.

 

Vivir mejor

Venimos de vivir un año absolutamente inédito, año que nos llevará mucho tiempo procesar, no será tan fácil, “digerir” lo vivido, lo sufrido, lo llorado.

¿Nos llevará este proceso a vivir mejor?

Cuando vemos en la Biblia los momentos de grandes crisis que vivió el Pueblo de Israel, siempre aparece una nueva oportunidad, por ejemplo, la vuelta del destierro en Babilonia, se les presentó como la esperanza de un nuevo tiempo.

 

Me imagino un mundo más fraterno. El Papa Francisco nos regaló la imagen de “estar todos en el mismo barco”, en la carta Fratelli tutti.

“El dolor, la incertidumbre, el temor y la conciencia de los propios límites que despertó la pandemia hacen resonar el llamado a repensar nuestros estilos de vida, nuestras relaciones, la organización de nuestras sociedades y sobre todo el sentido de nuestra existencia” (Fratelli tutti n.33).

El mismo Francisco nos dice en el número 86 de Fratelli tutti: “que la catequesis y predicación incluyan de modo más directo y claro el sentido social de la existencia, la dimensión fraterna de la espiritualidad, la convicción sobre la inalienable dignidad de cada persona y las motivaciones para armar y acoger a todos.”

 

Me gustan estos pensamientos de Francisco. Lo vivido nos llevará a repensar nuevos estilos de vida, repensar, no sabemos muy bien a donde vamos, sabemos de dónde venimos; tenemos intuiciones: necesitamos más fraternidad, más cercanía, no dejar a nadie afuera.

Francisco nos propone pensar, animarnos a imaginar un tiempo nuevo.

A mí me entusiasma esto y deseo contagiarlos en esta búsqueda.

Alguno me dirá: ¿qué puedo hacer yo que impacte en la humanidad? Yo respondo: “no dejes de dejar tu huella en la historia, no puedo cambiar todo, pero puedo hacer algo.”

Es claro que no es fácil, pero los que tenemos fe, somos hombres y mujeres que nos entusiasma ser levadura en la masa: transformar; ser sembradores: sembrar el bien para ayudar a vivir mejor.

 

Miramos al Resucitado

Cuando los invito a renovar la vida, a vivir mejor; los estoy invitando a mirar al Resucitado.

La Pascua, que estamos celebrando, es una ocasión para renovarnos. Cuando miramos a Jesús, nos descubrimos invitados a renovar la fe. Somos hombres y mujeres con fe Pascual. Cristo da vida para que tengamos vida. Cristo nos amó sin condiciones. La sangre de Cristo derramada en la Cruz, es por todos, no es por unos, por un grupo, por un sector. Cristo da la vida por todos, somos nosotros los que tenemos que darnos cuenta de este amor sin límites.

En estos días de Semana Santa y Pascua, rezamos unos por otros, llevamos a la casa de Dios nuestras vidas, nuestros deseos profundos.

Será bueno que estos días nos ayuden a tener horizontes de vida nueva, vida renovada, vivir mejor, vivir una vida feliz.

Todos estos deseos no son solamente buenos deseos, no es solamente apelar a un simple voluntarismo. No, nosotros nos descubrimos frágiles, descubrimos nuestros límites, esto nos lleva a buscar a Dios, no por no saber que hacer, sino justamente, lo vivido me lleva a darme cuenta que hay cosas importantes: Dios, tener fe... En la pandemia nos hemos dado cuenta que es importante esta mirada.

 

Veníamos de varios meses con nuestro templo cerrado. El 9 de septiembre del 2020, abrimos las puertas de Aranzazu. Desde ese día, todas las mañanas veo acercarse al templo a mucha gente, buscar la oración, quedarse un rato en adoración al Señor, acercarse a charlar o reconciliarse con los sacerdotes de la parroquia. Me asombra ver la necesidad de Dios.

 

Esto me lleva a decirles: miremos al Resucitado. La obra de amor de Cristo, nos invita a apropiarnos de la Pascua, nos invita a busca los frutos de la victoria de Cristo, Vida sobre muerte, luz sobre tiniebla, fraternidad sobre enemistad. Somos nosotros los invitados a vivir los frutos de la Pascua.

 

Tiempo para renovar la vida siguiendo al Resucitado

El valor espiritual ha sido fuerte en esta crisis de la humanidad que es el Covid-19.

Muchos han tomado conciencia del valor “del ser sobre el tener”. Esto pone en valor la dimensión espiritual. ¿Dónde alimento mi vida? ¿Quién da sentido a mi vida? En la crisis valoramos experimentar que Dios no nos deja a la intemperie, Dios es cercanía.

En esta Pascua, los invito a volver a ver la pasión de Jesús, volver a reflexionar sobre su entrega de amor, volver a sentir adentro del corazón, que somos amados por Dios. Los invito a vincular la Pasión de Jesús, con la pasión de la humanidad, lo vivido en este 2020 y 2021 ha sido una pasión. Lo vivido, entregado, sufrido por Jesús nos lleva a unir nuestras vidas con Jesús, buscando vida Nueva en Jesús resucitado. Su vida, renueva nuestra vida.

 

Tiempo para hacer el bien

¿Será una fantasía? Vivir el hoy es comprometerme con el buen obrar. Tenemos que salir de la parálisis del Covid-19. Hay que comenzar a proyectar, a soñar un tiempo nuevo, seguramente un tiempo distinto, con otros valores, con otras preocupaciones y anhelos.

Para dejar atrás la crisis del Covid-19, creo que la forma es avanzar con las buenas obras. Esto es así. Nos alejaremos del mal, haciendo el bien.

Más verdad, más solidaridad, más fraternidad, más bien común, más justicia.

Las buenas obras nos ayudarán a alejarnos del Covid-19, pero sobre todo, alejarnos de las enfermedades de la sociedad, que son mucho más que el virus del Covid-19.

Hay que pedir, que pase la pandemia, pero también que tengamos una vida mejor con acciones buenas.

Este tiempo es una oportunidad para la humanidad, ¿lo sabremos aprovechar?

 

Tiempo para una vida feliz

Estoy muy esperanzado en que, con un corazón renovado, con valores, vendrá un tiempo de vida feliz.

Ser feliz es la gran aspiración de todo hombre, ¿nos animaremos a buscar la felicidad?, ¿nos animaremos a saciar nuestra sed de felicidad en el pozo de agua viva? La mujer que se encuentra con Jesús en el pozo de agua, le dice: “dame siempre de esa agua para que no tenga sed” (Evangelio Juan 4, 5-29).

¿Haremos el aprendizaje para saber qué agua sacia nuestra sed?

La humanidad, busca y busca…, parece algo muy simple… pero no lo es. En Jesús, en su mensaje, con su Pascua, hemos encontrado el agua viva, hemos encontrado sentido al vivir, hemos encontrado la ayuda en aquel que nos dice: “vengan a mí los afligidos y agobiados”, hemos encontrado la propuesta de felicidad en su vida. Está en cada uno decidir ¿cómo vivir?, ¿con quién quiero compartir la vida?, ¿dónde alimento mi vida?

 

Tiempo para celebrar la vida

Que nadie se quede solo en estos días. Que todos podamos experimentar que alguien está cerca nuestro. Ya tuvimos mucho encierro, viene el tiempo del encuentro, es claro que será con las medidas de cuidarme y cuidarnos, pero no aislados sino compartiendo vida.

Es mi deseo que Dios toque cada corazón, cada vida, con su historia de alegría o dolor para que sea iluminada por la luz del Resucitado.

 

Con mi cercanía y oración

Padre Jorge Luis Lagazio

Párroco